miércoles, 26 de septiembre de 2007

Sanar


A Diego...


Cuando en la inmensidad de mi cama no encontraba a nadie
Cuando sentí que me secaba por dentro después de tanto llorar
Cuando dejé de sentir…
Cuando nada ni nadie me conmovía ni una milésima…
Cuando estaba sola
Cuando me sentí vacía
Cuando no esperaba ningún día más
Cuando las semanas se me pasaban como una hora o un año
Cuando ya nada valía la pena
Cuando no quería abrir los ojos al despertar
Cuando acepté lo que me pasaba
Cuando desperté del sueño
Cuando lo volví a ver…
Cuando se entregó
Cuando me explicó
Cuando me pintó
Cuando me cocinó
Cuando me abrazó
Cuando me besó
Cuando lo bese
Cuando me miró
Cuando lo miré
Cuando entendí…
Cuando entendimos
Cuando sentí que me amó
Cuando lo amé
Cuando ya sentí que fue lo suficiente…
Cuando ya sané las heridas que pensé que jamás pasarían
Cuando me di cuenta que sí, quedaron las huellas pero fueron necesarias
Cuando me di cuenta
Que volví a amar…

martes, 25 de septiembre de 2007

Encontrando los momentos claros...


Ahora que mis ojos vuelan


Ahora que mis ojos vuelan entre planetas ajenos
Como una botella alta en el mar

O un cielo de todos los colores

Sin una solo casa donde entrar en la tarde

Ahora que mis manos escaparon del fuego

En una barca tan rapida como el ocaso

Y casi mas que la muerte huyendo del caballo que quiere morderle

Ahora hace frio por el odio que nos tienen las montañas

Hace frio porque se han dicho palabras tristes

Se ha dicho barca ocaso y ojos

Que son una misma cosa

Yo amo el viento que viene de los astros

Envolviendo los rayos cósmicos tan buscado por los hombres

Mientras ellos solo se interesan por ciertas hierbas

De sabor delicado y olor penetrante

Tan penetrante como ellos mismos

Yo amo los ojos de grandes alas

Y amo el ocaso tan rápido como una barca

Y las manos y la montaña que se deja acariciar

Y una roca llena de amor desafía al mar

Y un mar que desafía todas las estrellas

Amo el árbol viejo que tiene muchos niños

Un paisaje inmortal mirando nacer sus flores

Un río de cabellos blancos que aún salta entre las piedras

Unos ojos y unas manos salvadas del incendio

Un corazón que late

Como un sapo casi aplastado por una carreta

Y una selva de todos los colores

Sin ningun sentido del bien y del mal

Una selva encima de la selva

Para la ternura de los pájaros perdidos

Allá tan lejos de su país natal